jueves 3 de julio de 2008

Pablo Paniagua Utrera – interiorista

Vocación creativa

Pablo paniagua encarna a la perfección la imagen de “joven promesa”. A sus 30 años, está preparado, es dinámico y con iniciativa, y cuenta con la cualidad necesaria que toda figura consagrada del interiorismo ha de tener: una gran creatividad.

Pablo Paniagua Utrera – interiorista

Pablo Paniagua nació en Málaga en 1978 rodeado de arte, cultura y sensibilidad estética. Con tales antecedentes, estudió Historia del Arte en Málaga y completó la especialidad de rehabilitación de edificios histórico-artísticos en la universidad de La Sapienza, de Roma. A su regreso, ingresó en la Escuela de Interiorismo de la Universidad Politécnica de Madrid. Actualmente, Pablo cuenta con su propio estudio, en Madrid y en Málaga, en el que desarrolla su profesión con un sentido del rigor y el equilibrio propio de los más grandes.

Uno puede tener gustos por muchas cosas y habilidad para tantas otras, pero la vocación es una, ella te absorbe y te lleva a dejar en segundo plano todo el resto. La vocación apunta hacia los sueños, nuestros anhelos, lo que nos inspira, la expresión de nuestros valores.

Pablo Paniagua siempre quiso ser lo que es; interiorista, vocación que nació de su madre “mujer que cambiaba constantemente muebles dentro de nuestra casa en Málaga” y de su padre que “siempre estaba pensando qué hacer con objetos especiales con los que se iba encontrando, sabía ver la belleza de las cosas sencillas”.

Sus proyectos, inspirados en su amada Andalucía, son capaces de hablar por sí solos a través de un lenguaje arquitectónico y de sus materiales, todo ello sin estridencias ni excesos arquitectónicos.

Recuerden este apellido, Paniagua, nombre emergente del interiorismo español.

¿De donde te viene tu vocación por el interiorismo?
Nunca me he parado a pensarlo, pero si tuviera que concretar tendría que decir que son fundamentales mis padres y Andalucía.

A mi madre le encanta la decoración, mis hermanos y yo crecimos rodeados de montañas de revistas de decoración y ayudando a mi madre a cambiar constantemente muebles dentro de nuestra casa en Málaga. Mi padre por su parte, siempre estaba pensando qué hacer con objetos especiales con los que se iba encontrando, sabía ver la belleza de las cosas sencillas.

Y por supuesto Andalucía, las ciudades andaluzas se redecoran continuamente por lo que es imposible permanecer impasible ante los cambios que puede experimentar cualquier pueblo a lo largo del año según sea Semana Santa o Feria. Es increíble ver como de forma espontánea, los centros de las ciudades aparecen de pronto una mañana como si hubiese pasado por allí el mejor decorador del mundo. Y eso está ahí sin que nadie lo haya enseñado.

En alguna ocasión se ha hablado de la existencia de dos generaciones de interioristas en España. Pascua Ortega pertenece a la primera y tú a la segunda, ¿qué diferencias fundamentales crees que existen entre una y otra?
Creo que ese concepto de generaciones simplifica y acorta la labor de muchísimas personas que han dejado su huella, aunque no sepamos sus nombres, por todos los rincones de España. En cualquier país de Europa se veneran los nombres de profesionales de la decoración que en algunos casos están referenciados desde el Barroco. Sólo hay que meter la cabeza en cualquier portal de algún edificio de algún centro histórico para darse cuenta de que en España hay decoradores desde hace mucho.

En cualquier caso, sí me parecen rasgos diferenciadores el hecho de poder acceder a una formación reglada y universitaria que forme a profesionales en este campo y vivir en un mundo en el que la cultura visual empapa múltiples ámbitos de nuestra vida, la televisión, internet, la prensa… ¡Creo que se podría decir que el que no conoce es porque no quiere!

¿Cómo te sientes cuando dicen de ti que eres la joven promesa del diseño interior?
Me parece un completo disparate, ¡aunque gracias por el piropo!

Si diéramos un paso atrás, cuando te sacaste el título de interiorista en Madrid, ¿te imaginabas que tendrías tanto éxito?
El verdadero éxito es el cariño y la confianza que las personas ponen en tí a la hora de pedirte ayuda para un proyecto.

¿Cómo definiría tus interiores?
Trabajo con mis hermanos Álvaro y Gustavo, por lo que, al final, todos los proyectos son fruto de la reflexión de los tres.

Siempre intentamos ejecutar espacios que no necesiten excesos decorativos, que sean capaces de hablar por sí solos a través de su lenguaje arquitectónico y de sus materiales y, si además conseguimos una estética atemporal y personal a la vez, para nosotros es el proyecto perfecto.

¿Cómo recibes al cliente? ¿Qué cuestiones les planteas y cómo consigues conocer sus necesidades?
Con normalidad, como cualquier profesional que es requerido por alguien para un asunto de su campo. Intentando entender cuáles son sus circunstancias, intentando saber cómo viven, que cosas les gustan, cuáles no, es una labor de investigación como la que haría un médico antes de dar un diagnóstico. Y, sobre todo, escuchando.

¿En qué te inspira?
Creo que el concepto de inspiración es distinto en cada persona y por otro lado asociado sobre todo a conceptos creativos libres.
La decoración no es escenografía, hay que poder vivir rodeado por ella, está sujeta a condicionantes técnicos, económicos y con frecuencia a imposiciones estéticas que frecuentemente hacen imposible el desarrollo de un proyecto libre. Creo que ahí está la chispa de los proyectos especiales, creo que el proyecto que tiene una impronta personal y un criterio firme, a pesar de todo lo anterior es un proyecto excelente. Ideas hay en todas las cosas que nos rodean, sólo hay que estar atento.

¿Qué importancia tiene la iluminación en tu trabajo?
Primordial. Mi profesora de luminotecnia repetía sin cesar que un proyecto mediocre podía ser maravilloso gracias a la luz…
En nuestro caso la luz es teatro, color, confort y tecnología, y si tuviera que decir de dónde sale sin duda diría que de Andalucía.

¿Existe el proyecto ideal?
Proyectos ideales pueden ser todos si se consiguen enfocar bien, aunque qué duda cabe que hay proyectos que cualquier persona sueña con poder hacer.

Desde el momento que el cliente llama a la puerta de tu estudio hasta el momento que le entregais el proyecto, ¿cuál es el instante más agradecido? ¿Y el más desagradecido?
El momento más bonito es cuándo el cliente confía en tí y cuándo ve el resultado de tu trabajo. No hay momentos desagradecidos, quizá menos bonitos.

Aprovechando tu declarada pasión por el arte ¿Con qué estilo artístico te identificarías?
Antes de estudiar interiorismo estudié historia del arte e hice un Máster en Roma de restauración de edificios históricos, el arte está absolutamente en todo, hasta en los envases de refresco. Creo que todos los estilos y las épocas tienen aportaciones interesantes. No podría identificarme con ningún estilo en concreto.

Cuando has vuelto a alguna de tus obras finalizadas ¿has visto reflejado el estado de ánimo que tenías en ese momento?
Creo que en el interiorismo es difícil percibir estados de ánimo, y si así fuera estarías filtrándolo por tu momento personal cuándo lo realmente importante es el encargo del cliente. Por otro lado, el proceso de ejecución de un proyecto de este tipo es largo, y el ánimo puede cambiar cada día…

¿Uno de los miedos del interiorista es que su espacio se quede desfasado?
Ese es un riesgo que cualquier persona que trabaje con alguna componente creativa tiene que asumir. Los grandes proyectos decorativos de la historia siguen absolutamente vigentes, son antiguos pero no están desfasados. Ahí está el reto.

¿Cómo te llevas con las tendencias?
Ni bien ni mal. No las sigo, aunque he de reconocer que a veces sin darte cuenta estás reproduciendo modelos o patrones que en un momento determinado están en tendencia. Vivimos en un mundo en el que es muy difícil no “contaminarse”.

¿Cómo imaginas el interiorismo de aquí a 20 años?
Dignificado y entendido como una profesión seria, al margen de frivolidades y divismos. Y, en cuánto a la estética, estoy seguro de que las nuevas puertas se abrirán a conceptos que quizás hoy nos parezcan imposibles.

martes 20 de mayo de 2008

GCA arquitectos asociados

GCA arquitectos asociados fue fundado en 1986 por Josep Juanpere y Antonio Puig. Posteriormente se incorporaron Josep Riu, Jesús Hernando y Arturo de la Maza, y en el año 2000, Xavier Ballarín, Jordi Castañé y Lluís Escarmís. La sociedad alcanza su estado actual en 2004 con las incorporaciones de Francisco de la Paz Soto y María Vives Ybern. El diseño de interiores es una de las esferas imprescindibles en la actuación profesional de GCA. La unión de arquitectura e interiorismo permite abordar los proyectos globalmente y conseguir su diseño integral. Esto implica desarrollar un concepto completo y proyectar desde el edificio al mobiliario, pasando por la iluminación, la textura o el color.

Sin límites

Traspasar las puertas de GCA arquitectos asociados es toda una experiencia para cualquier amante del interiorismo y el diseño. Un espacio que respira a otro ritmo, que rompe moldes, que abre fronteras y mentes y emana profesionalidad a través de los más de 150 empleados que hacen realidad la dignificación de un oficio no siempre reconocido.
Texto: Laura Ferrer
Su imagen rompe con la visión del interiorista como ser extravagante, inalcanzable y místico. El trabajo de María Vives, Antonio Puig y Josep Riu realmente cambia la vida de las personas, mejora su día a día, reactiva sus negocios, transmite sensaciones y democratiza un oficio que poco a poco el ciudadano entiende como una necesidad en la creación de su entorno. De sus mentes y sus dibujos surgen espacios que nosotros, los ciudadanos disfrutamos y utilizamos, convirtiéndose en escenarios de nuestro día a día.
La labor de estos tres interioristas de portada es, sin duda, indiscutible, de su mano han surgido los espacios más vanguardistas del momento; restaurantes como Drolma, Arola, Evo y Gaig, los hoteles Santo Mauro, Casa Fuster y Hesperia Tower, las oficinas de Renta Corporación y Banca Mora y todas las tiendas Pronovias, la joyería Suárez, Acosta, Yanco y Gonzalo Comella. Vuestra formación es la de arquitectos, pero se os conoce también como interioristas.


¿Cómo entró GCA en el mundo de la proyección interior?

Antonio Puig. Casi por casualidad, cuando empezamos con el estudio corría el año 86, no eran tiempos fáciles para la arquitectura, no había mucho trabajo y tres años después empezó a planear la ya famosa crisis del año 92…y de repente nos llegó un proyecto de interiorismo. Se trataba de unas galerías comerciales en Barcelona en las que se querían crear 15 tiendas para diseñadores de moda españoles, un regalo que introdujo a GCA en el mundo del interiorismo. Poco después, proyectamos el primer hotel “de diseño” en Barcelona, el Condes de Barcelona. Josep Riu. A principios de los años 90 se nos conocía como interioristas casi tanto como arquitectos.


¿Cuándo empezó vuestra relación profesional?

A.P. Josep Juan Pere y yo fundamos GCA arquitectos asociados en 1986. J.R. En el año 89 me incorporé al estudio y recuerdo que mi primer proyecto fue una cadena de tiendas.
María Vives. Yo no me incorporé hasta 1999. Ese mismo verano se quemó una tienda de Furest y ese fue mi primer trabajo en GCA.


¿Cuál es la filosofía de GCA arquitectos asociados?

A.P. Desde GCA intentamos que nuestros proyectos sean el reflejo de lo que necesita el cliente y del uso que se le va a dar al espacio. Si no creas la atmósfera que se pretende para el lugar, ese proyecto habrá fracasado.
J.R. Al fin y al cabo, la experiencia nos dice que las cosas acaban por no funcionar cuando el día que dejas el proyecto, el propietario las modifica para que funcionen. M.V. La idea principal es hacer un espacio seductor dentro de nuestras líneas de diseño, con las posibilidades e ingredientes que ofrece el espacio.
A.P. La dificultad es crear un espacio interesante y, a la vez, ser capaz de que funcione. Por ejemplo, en el interiorismo de oficinas, el interiorista debe crear un ambiente de trabajo agradable, pero siempre respetando la organización interna de la empresa


¿De qué manera repartís las funciones?

M.V. Los tres contamos con un sólido equipo de interiorismo, aunque Josep y Antonio lo tienen también de arquitectura, es una de las ventajas de ser un estudio grande. En cuanto a los clientes, cuando se trata de un cliente repetitivo suele llevar el proyecto el mismo interiorista. Si el cliente es nuevo distribuimos el proyecto según carga de trabajo, afinidad o capacidad.


¿En qué se diferencian los proyectos de María, Josep y Antonio?

J.R. Una de las características de la dinámica de trabajo en GCA es que un mismo proyecto recibe muchas interacciones, es decir, cuando uno de nosotros lleva a cabo un proyecto, recibe muchos imputs de los demás.
A.P. Una vez al mes convocamos un “Comité de Diseño”. En este comité nos reunimos todos los equipos y ponemos en común los proyectos. No es una corrección, más bien se trata de ver el trabajo desde otra óptica. Esta es otra clara ventaja, en GCA siempre sumamos.


¿Qué es lo primero que os planteáis cuando afrontáis un nuevo espacio?

J.R. Es fundamental conocer el espacio, pisarlo y entenderlo.
M.V. Igual de importante es hablar con el cliente, conocerlo y saber exactamente qué quiere y cómo lo quiere. A.P. En cuanto al proceso ejecutivo, lo primero es hacer un análisis distributivo del espacio


¿Cómo son vuestros interiores?

J.R. Nuestros interiores deben responder primero a unas necesidades y a un programa que en muchas ocasiones elaboramos conjuntamente con el cliente, una vez cumplido este requisito, son proyectos racionales, con un gran cuidado en el detalle. Realizamos interiores dotados de una imagen propia, creando atmósferas en las cuales nuestro cliente y su usuario, se sientan identificados, confortables y sorprendidos.


¿Con qué proyectos disfrutáis más con los contract o con las viviendas?

J.R. Puedo responder por los tres que nos gusta más el contract. En primer lugar, el tipo de cliente es totalmente diferente y el ritmo de obra es otro, es más divertido.
M.V. El cliente contract es más profesional y más objetivo, por lo que se implica menos a nivel personal que el cliente al que le estás diseñando su hogar.


¿Qué aporta el interiorismo que no os aporta la arquitectura?

A.P. El interiorismo y la arquitectura no son disciplinas que estén muy desligadas la una de la otra. Cuando uno se imagina el espacio, muchas veces ya proyectas el interior. Es más, a veces se crea el espacio en función del interiorismo que quieres hacer.
J.R. En GCA la línea que separa a ambos profesionales no está completamente definida. Hacemos todos los papeles; arquitectos, interiorista y decoradores


¿Enfocáis los proyectos de interiorismo y arquitectura de manera diferente?

A.P. Se enfocan de manera diferente desde el principio.
M.V. El interiorismo tiene más influencias externas, a no ser que desde nuestro despacho llevemos a cabo un proyecto integral de arquitectura e interiorismo. Un espacio interior cuenta con limitaciones como la estética del edificio, la distribución marcada por el exterior.
J.R. En mi opinión, el proceso creativo es el mismo, pero con diferentes imputs


¿Nunca os habéis decantado por la docencia? ¿No os gustaría transmitir vuestra experiencia? ¿Qué consejo daríais a jóvenes interioristas?

J.R. Yo doy clases en la Escuela de Diseño BAU. Cuando un estudiante termina la carrera, lo mejor que le puede pasar es trabajar en un gran despacho. La carrera es muy teórica y con la práctica es cómo se conoce el oficio. M.V. Además de los conocimientos técnicos, un interiorista tiene que saber estar con el cliente, saber llevar una obra, saber pedir consejo y GCA es una estupenda plataforma para conocer el oficio.
Grandes empresas recurren a sus servicios. Cuatrecasas, NH Hoteles, Casadevall Pedreño… Qué garantías ofrece su estudio para estas empresas?

J.R. Experiencia, seguridad, oficio…M.V. La capacidad de dar un servicio completo, además de la calidad de nuestros proyectos, al estar ligados a la arquitectura es muy alta.
Habéis proyectado obras tan dispares como hoteles, un velero de 53 metros, restaurantes como Drolma.


¿Se puede crear para espacios tan distintos?

J.R. El proceso de diseño es similar, sólo hay que entender las geometrías de los espacios en los que intervenimos y sus requerimientos particulares debido al uso, luego poner los recursos y la energía que requiera el proyecto. El planteamiento es similar al que se hace en arquitectura, se tiene un método y cuando se afronta un tema nuevo, hay que investigar y dar una respuesta propia al enunciado. Es evidente que afrontar un nuevo tema por primera vez es un reto que requiere un esfuerzo suplementario para entender el programa y sus condicionantes particulares.


¿Os imagináis vuestro trabajo sin Barcelona? ¿Os inspira la Ciudad Condal?

A.P. GCA nació en Barcelona, pero tenemos una vocación internacional con proyectos repartidos por casi todo el mundo.
M.V. Estamos en un momento de expansión muy importante, proyectando espacios en Nueva York, Moscú, Tokio, Méjico…Nuestros clientes nacionales han crecido y han llevado sus negocios fuera y quieren que nosotros sigamos trabajando para ellos en el extranjero.
J.R. Hace cinco años hicimos una fuerte apuesta por Madrid, pues la capital está en un momento muy dulce. Actualmente se están realizando proyectos realmente buenos e importantes.


¿Viajáis mucho?

J.R. Muchísimo, tenemos clientes por todo el mundo, por lo que estamos obligados a viajar mucho. A.P. En un mundo tan global, cuántas más vías se conocen más facilidad se tiene para interrelacionar conceptos e ideas. Desde hace unos años, los socios hemos establecido como tradición hacer un viaje cultural anual a ciudades como Berlín, Estocolmo, Milán, Copenhague y París. Este viaje nos enriquece mucho profesionalmente pues entramos en contacto con nuevos espacios, materiales e ideas que luego aplicamos a la arquitectura y al interiorismo.


Cuando uno va evolucionando, tiene que estar al día de todo, ¿no? ¿Seguís las tendencias a raja tabla u os condiciona la creatividad?

J.R. Evolucionamos a pinceladas. Seguimos las tendencias pero no nos apuntamos a la última moda. A.P. Las cosas evolucionan y uno mismo evoluciona con las cosas. No se trata tanto de seguir la moda, sino que lo que antes era válido ahora tal vez no lo es tanto. Hace diez años no había nadie que concibiera un despacho con los techos abiertos, sin embargo, actualmente no hay oficina que no cuente con una sala abierta.
M.V. En cuanto a materiales sí investigamos mucho y estamos muy al día de todo, pero al aplicarlos vamos con cierta cautela para no envejecer rápido la obra.


¿El interiorismo es un lujo?

J.R. Desde el punto de vista del proyecto vivienda el interiorismo aún está considerado un lujo. Afortunadamente, hoy en día el contract es una necesidad. No hay empresa, establecimiento comercial u hotel que no solicite los servicios de un profesional para diseñar estos espacios de acuerdo con su uso y la imagen que les ha de caracterizar.


¿Habéis rechazado alguna vez un proyecto?

J.R. Sí, el interiorista es como el médico, una persona de confianza. Si esta relación de proximidad y confianza no se establece es mejor buscar el servicio en otra persona u otro estudio. M.V. El entendimiento es básico. En GCA le damos mucho valor al grado de satisfacción del cliente. La prueba es que tenemos clientes con los que trabajamos desde hace veinte años y muy pocos no repiten.


¿Qué proyecto no habéis realizado aún y os gustaría que os encargaran?

J.R. El museo. Hemos realizado espacios de exposición como es el centro “Artesania de Catalunya”, pero creemos que el diseño de un espacio contenedor, en el que los recorridos, la luz y la neutralidad de sus espacio para dar protagonismo a los contenidos, es un reto en si mismo, desde la disciplina del diseño de interiores.

jueves 27 de septiembre de 2007

Vía Interiorismo.

Una revista para profesionales que presenta las últimas tendencias en interiorismo, diseño y arquitectura. Recoge los proyectos integrales y las más novedosas ideas en espacios comerciales, hoteles, oficinas, ocio, sedes corporativas, exteriores, espacios culturales, centros de convenciones y espacios públicos.

Se distribuye por correo personalizado a los profesionales que intervienen en todo el proceso constructivo entre los que destacan interioristas, arquitectos, decoradores, fabricantes y diseñadores.

Tirada de 12.000 ejemplares en el ámbito nacional.